Se denomina bronquitis crónica a la condición clínica caracterizada por la presencia de tos con expectoración en la mayoría de los días por más de tres meses al año, por dos o más años consecutivos y que estos síntomas no sean atribuibles a otra enfermedad como asma bronquial, descarga nasal posterior, reflujo gastroesofágico, bronquiectasias, tuberculosis pulmonar, silicosis, insuficiencia cardíaca izquierda, etc. En consecuencia este diagnóstico exige dos condiciones:
a) una positiva: hipersecreción bonquial con tos y expectoración crónicas.
b) otra negativa: exclusión de otras causas de hipersecreción crónica.
El diagnóstico y control de esta situación corresponde básicamente al clínico general.
En la gran mayoría de los casos la bronquitis crónica es causada por el tabaco. Con menor frecuencia se observa hipersecreción crónica en relación con exposición a partículas irritantes, especialmente en ambientes laborales o por contaminación intradomiciliaria por combustión de biomasa, existiendo también casos sin una causa claramente definible. No se ha demostrado que la polución ambiental tenga algún rol en la patogenia de esta condición, pero si está claro que contribuye a aumentar sus molestias. Las infecciones que frecuentemente se agregan son complicaciones de la bronquitis crónica y no su causa.
La anatomía patológica se caracteriza por una hipertrofia e hiperplasia de la glándulas mucosas, que se puede medir por el incremento de la proporción que éstas ocupan en el espesor de la pared bronquial, o índice de Reid. Además, se observan elementos inflamatorios leves.
Aproximadamente un 15% de los fumadores presenta bronquitis crónica; una fracción similar de éstos desarrolla elementos obstructivos crónicos ligados a una combinación de enfisema y bonquiolitis crónica obstructiva (EPOC). Algunos estudios recientes con seguimiento de fumadores, con y sin bronquitis crónica, durante 15 años, han demostrado similar incidencia de EPOC en ambos grupos, o sea, no es necesaria una bronquitis crónica previa para desarrollar EPOC.
Síntomas
La principal molestia que manifiestan estos enfermos, y quienes los rodean, es la presencia de tos y expectoración persistentes. La intensidad de los síntomas varía desde tos ocasional con expectoración escasa, preferentemente matinal, a tos casi permanente con abundante producción de expectoración mucosa. Es corriente que los pacientes minimicen sus síntomas y consideren que la tos del fumador es un acompañante normal de su adicción, concepto que el médico debe corregir.
Pruebas
El examen físico puede ser negativo o pueden encontrarse roncus diseminados y algunas crepitaciones basales. La radiografía de tórax, debe ser, por definición, normal, ya que una alteración de ésta obliga a descartar que la hipersecreción bronquial se deba a otra condición patológica. La espirometría es por definición normal. Si existen indicadores de obstrucción bonquial difusa lo más probable es que exista concomitancia de EPOC.
Tratamiento
La medida fundamental es la de dejar de fumar que, como ya se ha enfatizado es una indicación que todo médico debe estar preparado para entregar adecuadamente. Esta sola medida es generalmente seguida de una franca reducción de los síntomas. Aunque la mayoría de las infecciones bronquiales sobreagregadas se deben a virus, es frecuente la sobreinfección bacteriana lo que hace planteable el uso de antibióticos como amoxicilina o macrólidos, que cubren los microorganismos más frecuentes. La evidencia en relación a la eficacia de este tratamiento es conflictiva, ya que demostrar la etiología bacteriana en presencia de colonización no es fácil. En general, se recomienda restringir los antibióticos a los casos con expectoración francamente purulenta, alteraciones del estado general o hemograma sugerente.

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