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domingo, 15 de diciembre de 2013

Arteriopatía periférica

La arteriopatía periférica es una enfermedad en la cual las arterias de las piernas se bloquean o se obstruyen. Sus arterias normalmente son lisas en el interior para permitir que l sangre fluya libremente. A medida que pasan los años, las arterias a veces se obstruyen con placa. La placa está formada por  colesterol y materiales grasos que engrosan, endurecen y pueden con el tiempo bloquear las arterias.
Puede que finalmente se acumule suficiente placa como para reducir el flujo de sangre y el oxígeno en sus piernas. Esta enfermedad puede causar dolor al caminar, y cuando es grave, puede requerir tratamiento para evitar la pérdida de la extremidad.


Síntomas
El sintoma más común de la arteriopatía periférica es dolor que empeora cuando camina y desaparece cuando está en reposo. Este dolor se denomina claudicación intermitente. También puede tener los siguientes síntomas de claudicación intermitente en las piernas:
  • Tensión
  • Calambres
  • Pesadez
  • Debilidad
En algunas situaciones, los pacientes con arteriopatía periférica pueden desarrollar llagas o úlceras en los pies y/o piernas que no sanan.

Existen ciertas condiciones y hábitos de estilo de vida que aumentan su riesgo de padecer arteriopatía periférica. Estos incluyen:
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Presión arterial alta
  • Sobrepeso mayor a un 30% del peso ideal
  • Dieta con alto contenido de grasas y colesterol
Diagnóstico
Hay diferentes pruebas para el diagnóstico de esta enfermedad:
  • Ecografía Doppler arterial, que utiliza ultrasonido y monitores de presión arterial para medir la presión en las piernas.
  • Análisis de sangre para medir el nivel de colesterol
  • Ultrasonido Dúplex, que usa ondas de sonido para medir el flujo sanguíneo en sus piernas y para detectar bloqueos.
  • Angiografía por resonancia magnética, que utiliza campos magnéticos y ondas de radio para detectar bloqueos.
  • Angiografía, que utiliza rayos X y tinta de contraste para resaltar el flujo de sangre y cualquier bloqueo en las arterias de sus piernas.
Tratamiento
Los principales tratamientos para la arteriopatía periférica son cambios en el estilo de vida, medicamentos y en ocasiones angioplastia para ensanchar el vaso sanguíneo. Dependiendo de la gravedad puede ser necesaria una cirugía de derivación. Esta cirugía crea una desviación rodeando la porción estrechada o bloqueada de una arteria.

A continuación se presenta una lista de cambios en el estilo de vida que se recomiendan cuando padece arteriopatía periférica:
  • Dieta saludable para el corazón, baja en grasas, colesterol y sodio.
  • Inspecciones diariamente sus piernas, pies y dedos de los pies para detectar ampollas, grietas en la piel y áreas decoloradas. Informar al médico sobre cualquier grieta en la piel que no sane en 2 o 3 días.
  • Limpie con agua y jabón los cortes o raspaduras y protéjalos.
  • Lave sus piernas y pies diariamente con agua tibia y jabón. Enjuáguelos y séquelos bien y use medias limpias de algodón o lana para mantener sus pies tíbios.
  • Córtese las uñas rectas.
  • No se aplique calor directo en las piernas ni pies.
  • Nunca ande descalzo.
  • Evite usar prendas ajustadas a la rodilla, medias, ligas, fajas, ropa interior con elástico alrededor de las piernas u otras prendas restrictivas. Estas también disminuirán el flujo sanguíneo a sus piernas y pies.
  • Evite cruzar las piernas y sentarse o estar de pie por períodos prolongados.
  • Caminar y hacer ejercicio  al menos 3 o 4 veces por semana para mejorar sus síntomas.
  • Evite el tabaco, activamente y pasivamente.

Síndrome antifosfolipídico (SAF) o sangre pegajosa

El síndrome antifosfolipídico se debe a que las personas que lo padecen tienen una mayor tendencia a formar en los vasos sanguíneos.
Cualquier vaso sanguíneo puede verse afectado y los coágulos son repentinos, de forma que al formarse pueden provocar la obstrucción de una vena o arteria produciendo un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio.
En el embarazo, la placenta puede verse afectada por pequeños coágulos, y existe un mayor riesgo de aborto involuntario, sobre todo en la primera mitad del embarazo.

CAUSAS
Se piensa que la causa de esta enfermedad pueden ser los anticuerpos antifosfolipídicos, estos son producidos por el sistema inmunológico para combatir las infecciones por bacterias o virus, pero en algunas enfermedades el sistema inmune produce los anticuerpos de manera errónea y ataca a su propio organismo, como es este caso.
Los fosfolípidos son la unión del fósforo con moléculas de grasa que se encuentran en nuestro cuerpo.

SÍNTOMAS
Los síntomas se relacionan con los de la coagulación anormal.
Por lo general pueden desarrollar coágulos en venas de las piernas, lo que se conoce como trombosis venosa profunda, cuyo resultado es una hinchazón y dolor. Estos coágulos en la pierna pueden ocurrir una o varias veces.
Los coágulos también pueden ocurrir en el pulmón, lo que se llama embolia pulmonar, a veces después de un coágulo en la pierna que se desprende y viaja por el cuerpo, llega al pulmón donde produce la embolia pulmonar. Esto puede provocar dificultad para respirar, dolor de pecho que empeora al respirar, tos con una pequeña cantidad de sangre. Algunos coágulos se producen poco después de comenzar a tomar la píldora anticonceptiva.
Otros lugares donde pueden aparecer coágulos venosos son los ojos, el riñón, el hígado, las glándulas suprarrenales...
Si los coágulos aparecen en las arterias pueden producirse derrames cerebrales, infarto de miocardio o un bloqueo del suministro de sangre a una extremidad, esto puede dar lugar a la gangrena.
Además, las mujeres embarazadas sufren más abortos involuntarios debido a que se forman coágulos en la placenta que impiden el suministro de sangre al feto. Estos abortos se producen en el segundo o tercer trimestre, y en raras ocasiones en el primero.
Otros síntomas de esta enfermedad son las migrañas, pérdida de memoria, epilepsia, corea (son movimientos bruscos repentinos y anormales).

TRATAMIENTO
Debido al aumento de la tendencia de coagulación de la sangre en este trastorno, el objetivo principal del tratamiento es hacer la sangre más líquida para que la coagulación no se produzca. Esto se logra por lo general con pastillas anticoagulantes, que se toman todos los días.
Además se deben realizar análisis de sangre periódicos para ver el estado de esta y así verificar que el tratamiento funciona o si hay que aumentar o disminuir la dosis.
Durante el parto se suele recetar aspirina o heparina que son anticoagulantes que no afectan al feto, ya que otro tipo de coagulantes sí pueden producir malformaciones fetales. La heparina se administras con inyecciones bajo la piel todos los días, esta técnica de administrado se le enseña al paciente o lo aplicará la enfermera en caso de que el paciente no pudiese hacerlo.